Una vivienda singular, diseñada desde el lugar Valle del Portet , es un proyecto residencial de obra nueva situado en una ladera privilegiada de Benitachell, con una arquitectura escalonada que aprovecha la topografía, la luz natural y las vistas abiertas hacia el Mediterraneo. La vivienda se concibe como una secuencia continua de espacios interiores y exteriores: zonas de d a abiertas, porches, terrazas, piscina panorámica, recorridos ajardinados y una suite principal elevada con terraza privada. El proyecto combina líneas contemporáneas con una paleta cálida y atemporal: piedra clara, tonos arena, madera natural, vidrio y carpinterías oscuras.
Entre el valle y el Mediterráneo Benitachell ocupa una posición estratégica en la Marina Alta, entre Moraira y Jávea. Valle del Portet ofrece un entorno residencial tranquilo y elevado, con acceso cómodo al casco urbano, a la costa y a los servicios de los municipios vecinos. Desde la vivienda, el paisaje acompaña la arquitectura: vegetación mediterránea, montaña y una apertura visual hacia el mar.
Valle del Portet combina la serenidad de una zona residencial con la cercanía a playas, calas, restauración, comercios y servicios. Benitachell conserva el carácter de un pueblo mediterráneo y se conecta con Moraira, Jávea y Teulada mediante trayectos cortos por carretera. La Cala del Moraig, entre Moraira y Jávea, es uno de los grandes atractivos naturales del municipio: una cala de grava de unos 300 metros, aguas transparentes y un entorno de acantilados.
La vivienda se adapta al terreno mediante plataformas y volúmenes escalonados. Esta implantación permite separar garaje, sótano diáfano, zona de día, dormitorios y piscina, manteniendo una relación directa entre todas las cotas. Un ascensor con cuatro paradas conecta el garaje, el sótano diáfano, la planta baja y la planta alta, aportando comodidad y accesibilidad a todo el recorrido interior. Grandes huecos acristalados conectan el salón con el porche y la terraza. La planta superior se reserva para la suite principal, que disfruta de privacidad y vistas desde su propia terraza. La arquitectura busca amplitud sin perder escala doméstica: líneas limpias, sombras profundas, muros de piedra e iluminación cálida integrada.
La cocina, el comedor y la sala de estar forman un gran espacio abierto pensado para la vida cotidiana y para recibir. La isla central organiza el conjunto y crea un punto de encuentro entre cocina y comedor. La madera natural aporta calidez frente a los tonos piedra del suelo y las paredes. La iluminación indirecta, los focos empotrados y los grandes ventanales construyen una atmósfera serena durante todo el día. La escalera se integra como una pieza arquitectónica, con peldaños claros, balizamiento y barandilla de vidrio.